HISTORIA DE LA LITERATURA UNIVERSAL EN POCAS PALABRAS
Aquí os dejo una pequeña reflexión que escribí hace ya unos cuantos años. Habla de Arte y de Literatura (no sólo de Literatura). Espero que, al menos, os divierta.
HISTORIA
DE LA LITERATURA UNIVERSAL EN POCAS PALABRAS
¿Qué es la
vida? un frenesí,
¿Qué es la
vida? una ilusión,
una sombra,
una ficción
y el mayor
bien es pequeño
que toda la
vida es sueño
y los sueños, sueños son.
(Calderón
de la Barca)
Me dijeron un
día que la Literatura nace con la primera ficción, que fue el primer acto
imaginativo. Antes de ser formulada la primera frase, cuando el hombre empieza
a formular pensamientos de acción, fantasear con un plato de comida o un
apareamiento, a buscar una explicación para el sol o el rayo, la lluvia y la
noche. La literatura se comunica primero de palabra, la narración de cómo un
hombre cazó un león sin decir previamente que el león ya tenía clavada la lanza
de otro, la promesa incumplida, la mentira... pero también los sueños, la
fantasía. La Literatura está en el ser humano desde que Adán contó a sus hijos
la expulsión del paraíso, y lo hizo desde su punto de vista, distinto al de
Eva. La Literatura nace, pues, como sustituto de la Historia, y se consolida
ya, con la muerte de Abel a manos de Caín, al menos un germen de ésta, que
podríamos denominar “Literatura no transmitida”. Conocemos una versión que
pretende mirar los hechos por encima de Dios. Lo que Caín hizo, lo que dijo a
Dios, lo que Dios respondió: Narrador omnisciente, pero siempre hay más, está
la versión de Caín, en cuyo caso, más que narrativa sería lírica, los celos, la
envidia:
- Te odio porque
tu existencia se antepone a la mía, sin ti estaba mejor, sin ti, mejor estaré.
Pero también puede
darse el caso de un Caín pío, un Caín mortificado por su devoción, un Caín
extremista religioso. Recordemos que, según la Biblia, el motivo de disputa es
que Abel sacrificaba animales y los
quemaba, y el humo ascendía recto hacia los cielos. Caín, sin embargo, quemaba
vegetales, y su humo parecía no agradar a Dios porque se desparramaba por el
suelo. Caín entendió entonces la importancia de lo sacrificado para agradar al
Señor, había de sacrificar algo más valioso que sus hortalizas, como hacía su
hermano y, para agradarle aún más, algo más valioso aún que los animales. Y lo
que más valoraba Caín era a su hermano Abel y, por eso, le mató. Así, nuestro
relato tendría los ingredientes mágicos de toda obra literaria:
Lírica: Los
sentimientos de Caín antes, durante y después del acto. Tenemos un deseo de
agradar a Dios o lírica religiosa; un acto de amor y sacrificio inmensos,
lírica amorosa; y un sentimiento de culpa, de náusea, una elegía o lírica
funeraria.
Tenemos también
tensión dramática: trágica frente a los diálogos con su hermano y a sus
monólogos internos y mucho más respecto a su Dios; y también cómica, sí,
también cómica, por lo absurdo de su pensamiento.
En el relato
podría caber la épica: De cómo Caín venció a la tentación de seguir viviendo
sin efectuar el gran sacrificio, culminado con las siete venganzas que Dios
prometió a quien osase atacarle. Pero, sobre todo, la obra nunca escrita está
cargada de Filosofía, de Caín, el hombre, cree que puede interpretar el mundo y
la voluntad de Dios, de un Dios del que ni siquiera tiene prueba real de que
exista (aunque parece que en la narración que nos ha llegado, el contacto entre
la Deidad y los hombres era mucho más directo que hoy día). Así, el hombre creó
el mito de Caín y Abel para simplificar la Historia, para explicar el mundo. El
relato de Caín es Literatura. Los mitos son las primeras obras literarias
propiamente dichas, y en cada uno caben infinitas variantes, y todas y cada una
de ellas, son literarias. Hay mitos dentro del mito, de la misma manera que hay
mil cuadros en cada cuadro: Desde darle la vuelta, reencuadrarlo, buscar una
pintura abstracta en un centímetro cuadrado del mismo, estudiando la tonalidad
de cada pincelada... La Literatura es inherente al ser humano mucho antes que la
música, la pintura, la escultura o la arquitectura. La Literatura está en todos
nosotros, en todos y cada uno de nosotros. Hoy, mañana, ayer...
Sin acritud, pienso que que seamos sólo un sueño de nosotros mismos nos hace el animal más rico de los animales, precisamente porque puede soñarse. Por lo general estoy de acuerdo en lo que dices, salvo en algunas cosas. Creo que es tan potencialmente simple copiar a Pollock como a Tiziano, porque si lo que estás haciendo es viajar en el tiempo para copiar una idea, lo único que te hará falta a parte de la idea es la técnica para imitarla. Ningún artista es un genio por su técnica; si fuera así, sería un científico, un técnico. Cualquiera, con el debido dominio y la experiencia puede llegar a tener la mano de cualquier artista; ¿pero, sus ideas?. Nosotros conocemos algunas ideas porque estamos en el futuro, y eliminado el problema de la técnica, sería sencillo ir al pasado llevándonos con nosotros esas ideas para hacerlas surgir. Tanto en Malevich como en Velázquez. Ahora bien: desconozco hasta que punto se podrían dominar esas ideas. Creo que poco. Pero de poder hacerlo, sería tan sencillo en una época como en época.
ResponderEliminarIgualmente creo que la dicotomía entre el conocimiento artístico y el conocimiento científico es uno de los mayores handicaps con los que contamos, y que si en algo ha de brillar el S.XXI es en borrar las fronteras entre uno y otro. No soy capaz de concebir en mi cabeza algo más potente que un tipo de conocimiento que unifique en sí los diques de la razón y la certeza universal de la ciencia, y al tiempo el fluido expansivo del sentimiento, ese líquido invasor que es el arte. No son contradictorios si somos capaces de desarrollar nuestra cabeza y nuestro juicio en torno a ellos; la razón, como la perspectiva, son inventos históricos que aparecieron en un momento dado, y que ahora no podemos concebir el mundo sin ellos.
El hombre existe porque se formula, en la fórmula más rica que existe: el sueño.
Un saludo, espero no haber sido muy coñazo